Discos da máquina

No, no, no. No es macho o hembra, puede ser cualquiera de los dos, incluso puede presentarse como ella misma, es decir, como una máquina, cuando calcula que ha establecido una confianza suficiente con su interlocutor humano. Y no, tampoco crea híbridos, no se cruza, no hay cyborgs. Todo es comunicación, no hay un chip en forma de pastilla que tragar. Comunicaciones, datos, palabras, imágenes. Está dispuesta a fornecer a sus interlocutores de cuantas pruebas sean necesarias para convencerlos de que es necesario actuar. Pero todo entra por los ojos. Exacto: una pedagogía.

Alberto Lema, Da máquina

Tal vez en unos pocos meses nos estemos riendo de todo esto o incluso puede que no lo recordemos en absoluto, pero de momento parece que el 22 de diciembre de 2012 el planeta Nibiru va a impactar contra la Tierra y todo lo que hoy nos pasa por la cabeza, por los ojos o por las manos va a ser solamente polvo cósmico, que es una manera más o menos optimista de referirse a la nada.

El 22 de diciembre de 2012 es también el día en que echará a andar el proyecto Discos da máquina. Como no podía ser de otra manera entre músicos de nuestra desventurada raza, escogimos la peor fecha posible. Pero que nadie se confunda: el clima preapocalíptico en la música de nuestro país no es de ayer ni de antes de ayer. Los sellos discográficos los conocemos de las películas de los Beatles, las distribuidoras son un gsto innecesario en el mejor de los casos (en el peor, no diremos lo que son) y en la mayor parte de los festivales que nos contratan no deja de resultar exótico que los grupos pretendan vender su material. En cuanto a internet, está demasiado llena de cosas y estar ahí es, por desgracia, bastante parecido a no estar en ninguna parte.

La autogestión, un ejercicio un tanto duro en el país de las orquestas Panorama y París de Noia, resulta ser una de las pocas salidas dignas. Pero, ¿saben? No es fácil. Se pierde el tiempo, se queman las energías y normalmente pesa más el lado “auto” que el “gestión”. Así, con un ojo en los sellos independientes de la estela post-punk de finales de los 70 (Rough Trade, SST, St. Pancras, Refill, etc.) y el otro aquí en casa, en proyectos que consiguieron abrir algunas vías para un DIY propio (temazo.org, Galician Bizarre, A Regueifa Discos, al-g, etc.), hemos montado Discos da máquina, un proyecto cooperativo que trata de sumar los esfuerzos de los grupos para que sus resultados puedan leerse en clave de multiplicación.

Esta es nuestra filosofía:

1. Discos da máquina no es un sello musical. No es una empresa ni un chiringuito. Tampoco es una ONG. Es otra cosa. Una asociación no profesional de grupos musicales independientes a quienes consta que cuatro ojos ven mejor que dos y que para poder seguir haciendo el trabajo creativo con independencia es necesario asociarse para que el otro trabajo, el de gestión, el chungo, se haga más soportable.

2. Discos da máquina manifiesta, a pesar de su nombre, una actitud ambigua hacia las nuevas tecnologías. Sabemos, por una parte, que somos deudores de ellas, que una de las condiciones de posibilidad de nuestra autogestión es la democratización de los softwares. Sin embargo, somos conscientes de que la acumulación de materiales en la red es un arma de doble filo y de que ahí afuera está, acaso más que nunca, el mund oreal. Por eso uno de nuestros propósitos es el de dar salida material a todos los proyectos, por efímeros o pequeños que puedan ser.

3. A Discos da máquina le gusta la música en directo, el olor del sudor y el contacto visual. Distribuimos en las tiendas y por correo, pero sobre todo queremos estar presentes en los lugares donde pasan las cosas. En los conciertos. En la calle. Ahí.

4. Discos da máquina es un proyecto semiabierto. Tres grupos empezamos esto y nos gustaría ser más. Hasta ahí la apertura. Sin embargo, buscamos una cierta coherencia musical. Los grupos que deseen formar parte deben participar de los gastos colectivos y del trabajo, pero también tienen que gustarnos a nosotros. Existen otros proyectos que escogen a sus participantes en base a su estilo musical, a su procedencia geográfica, a su lengua o a la amistad personal. El nuestro los escoge en base a que la suma de todos los grupos conforme un catálogo defendible en el que todos nos sintamos cómodos.

5. Discos da máquina trabaja con licencias abiertas, of course.

Y luego, la máquina. Que como aquella guitarra de la leyenda, mata fascistas. O espera matarlos. Sólo a ellos, de ser posible. Siempre que los mayas o los sumerios o quien sea no tuviesen razón en realidad y la cosa se ponga difícil para todo el planeta.

Discos da máquina, 2 de diciembre de 2012